ALTERNATIVAS
Miguel Ángel Rodríguez E.

Tarde o temprano esta epidemia pasará y llegaremos a una “normalidad”. Ojalá que sea una “normalidad” propicia para acelerar nuestro desarrollo y poder enfrentar con menos dificultad el aumento en el desempleo, la pobreza y la magnitud de los desequilibrios fiscales que heredaremos del Covid-19.
No sabemos cuáles serán las características de esa “normalidad”, pero si sabemos que enfrentaremos duros retos, pues además de nuestro empobrecimiento deberemos enfrentarnos con un mundo en el cual nuestros principales socios en comercio, inversión y turismo también se habrán empobrecido y en el cual es posible que primen visiones nacionalistas y se debilite la globalización. Nuestro éxito dependerá de saber adaptarnos a las condiciones que prevalezcan.
Los efectos de este virus en nuestras relaciones económicas internacionales serán de una magnitud tan grande que es difícil de comprender. Este año la exportación de bienes se estima caerá entre un 5,5% y un 6,2%. La de servicios entre un 28,8% y un 29,2%. El turismo prácticamente ha desaparecido. El BCCR estima una caída de un 37,5% de la inversión directa extranjera.
Dadas nuestra pequeñez, nuestra condición de país de ingreso medio, nuestra ubicación geográfica, nuestra historia y nuestra estructura productiva, nuestra capacidad de recuperación depende de la habilidad que tengamos para enfrentar exitosamente las nuevas condiciones internacionales, que afectarán la demanda externa.
Frente a nuestras características los mercados internacionales seguirán siendo muy grandes y beneficiosos comparados con la autarquía y nos convendrá profundizar nuestra inserción en ellos. Tenemos ventajas para hacerlo, pero depende de nosotros aprovecharlas o no.
En la encuesta efectuada a multinacionales de los EE.UU. en octubre pasado, alrededor de un 40% de ellas estaba en proceso de relocalizar actividades de manufactura fuera de China o analizando hacerlo. Muchas no están considerando abandonar China, pero sí establecer fuentes alternativas para dar seguridad a sus cadenas de producción. Y para hacerlo sin duda tomarán en cuenta las políticas públicas seguidas ante la pandemia por diferentes naciones.
The Economist del pasado 14 de mayo indicó que “Pierre Sauvé del Banco Mundial considera que por sus relaciones con EE.UU. y la Unión Europea, países como Colombia, Costa Rica, Marruecos y Túnez pueden salir ganando por los cambios en las cadenas de suministros”.
Además el aprendizaje que han adquirido quienes supervisan producción a distancia como medida sanitaria ante la epidemia podría ser aplicado a fábricas ubicadas fuera del territorio de EE.UU., pero en sus mismas zonas horarias, lo que también nos daría ventaja.
El núcleo de producción de dispositivos médicos ocupa el primer lugar en nuestras exportaciones y nos da ventaja para enfrentar un mundo más consciente de los temas de salud, y respecto al turismo no cabe duda de que la eficiencia extraordinaria mostrada por nuestro sistema de salud nos ayudará a ir recuperando esta importante actividad.
La mucho más intensa utilización durante los meses de aislamiento social de medios digitales también nos posiciona ventajosamente para la exportación de servicios empresariales, que los empresarios informáticos locales y la llegada de Procter and Gamble propulsaron desde la última década del siglo pasado.
Nuestro acceso a la OCDE dará mayores seguridades para sus inversiones a empresarios extranjeros, quienes podrán tener información más creíble sobre políticas públicas y sobre nuestras prácticas comerciales y el respeto al derecho.
Como siempre ha ocurrido, nuestra capacidad para enfrentar las dificultades previsoramente y unidos por encima de diferencias ideológicas será determinante para tener éxito. Practicar una vez más la solución costarricense nos evitará sucumbir a los engaños proteccionistas que prolongarían nuestro empobrecimiento.
Para ello el siguiente paso es participar en la Alianza del Pacífico, la más efectiva zona de libre comercio de América Latina, que favorecería nuestra capacidad de atraer otras inversiones y facilitaría nuestra reactivación.
Miguel Angel Rodríguez
Fuente: diarioextra.com