ALTERNATIVAS
Miguel Ángel Rodríguez E.

He comparado al Covid-19, que nos causa inmenso daño, con el drama de una familia cuya casa se incendia. Esta pandemia abrasa como un fuego la casa patria, con una aterrorizante crisis de salud que, además, agrava la precaria construcción de la vivienda, que ya sufría graves falencias fiscales, de empleo, de pobreza, de informalidad, y de oportunidades.
Pero podemos vencer la conflagración.
Tenemos recursos, capacidades, conocimientos y valores con los cuales podemos sacar de la casa a las personas más necesitadas de ayuda, podemos salvar muchos de nuestros bienes, podemos apagar el fuego, y reconstruir la casa con planos que la adapten mejor a nuestras necesidades del momento y futuras y a las posibilidades actuales.
No es la primera, y por desgracia posiblemente tampoco sea la última vez que la patria sea sometida a muy duras pruebas. Y aunque es muy grave la crisis de salud, económica, social, que sufrimos, no parece ser la peor que Costa Rica haya superado. Además, tenemos medios mucho mejores para lograrlo.
Cuando nuestra población era solo una cincuentava parte de la actual, y apenas uno de cada 7 niños asistía a la escuela, nuestros antepasados fueron capaces de vencer al filibustero y de sobreponerse a la peste del cólera que mató a una décima parte de los habitantes. Como si hoy muriese medio millón de personas.
Hace un siglo nos atacó la pandemia de la influenza española. Estaba empobrecido el país por la I Guerra Mundial y por los enfrentamientos violentos durante el gobierno del presidente Tinoco, contaba con solo 5 colegios y apenas un poco más de uno de cada 7 niños en edad escolar asistía a clases. Esa pandemia mató unas 2.300 personas. Esa proporción de defunciones significaría respecto a la población actual alrededor de 24.700 muertos, que es una cifra ligeramente superior al TOTAL de defunciones del año pasado 2019.
Es cierto que la casa se está incendiando. Que nos agotamos tratando de salvar a las personas afectadas por el fuego llamado Covid-19 y que perderemos mucho de lo alcanzado con grandes esfuerzos desplegados durante muchos años. Que estamos ya empobrecidos por el incendio y que más lo estaremos cuando llegue la hora de la reconstrucción (El Gran Reinicio).
Pero es igualmente cierto que contamos con maravillosos recursos para resolver estas graves dificultades, que con justicia nos parecen casi insuperables.
Contamos con la Solución Costarricense: nuestra admirable capacidad histórica de prever las soluciones que el futuro demanda y de unirnos para concretarlas.
El progreso alcanzado en los últimos 40 años es insuficiente, pero también admirable. Nuestro ingreso por habitante se ha duplicado. La proporción de pobreza extrema medida por el Banco Mundial se ha reducido un 96%. La escolaridad en secundaria ha aumentado casi un 50%, y en universitaria más de un 50%. Buena parte de los costarricenses (lamentablemente no todos) hemos alcanzado un enorme progreso en los medios con que contamos para entretenernos, trabajar, informarnos, alimentarnos y ejercer nuestros derechos humanos.
Las experiencias vividas, incluyendo éxitos y fracasos, el conocimiento adquirido y la mayor consciencia sobre las consecuencias de nuestros actos nos han fortalecido.
Hoy existen posibilidades de cooperación internacional que hace cien años no existían: las instituciones internacionales que surgieron después de la II Guerra Mundial.
Nada de eso hace menos dolorosa la crisis que estamos viviendo con la casa incendiándose, ni menos graves las posibles consecuencias económicas, sociales y políticas del incendio, ni menos temibles las consecuencias si no logramos salvar más vidas y bienes de la conflagración.
Pero todo esto nos debe dar ánimo y positivismo para vencer el incendio. Debe darnos visión y previsión para hacerlo bien. Debe fortalecer nuestra unidad para no majarnos las mangueras que combaten el fuego, para asumir sin temor las responsabilidades de dirección que nos correspondan, para no obstaculizar por prejuicio o intereses electoreros la reconstrucción.
Miguel Angel Rodríguez
Fuente: diarioextra.com