ALTERNATIVAS

Miguel Ángel Rodríguez E.

Dr. Miguel Angel Rodriguez Echeverria

La muerte del último Secretario General y primer y único Presidente de la URSS este pasado 30 de agosto nos recuerda la historia reciente de la disolución del comunismo real en Europa, y de la desintegración del bloque soviético.

Debe servirnos para reflexionar sobre las dificultades de construir democracia y de efectuar oportuna y gradualmente los cambios institucionales que se requieren para preservarla.

Por la ineficiencia de la economía de planificación central de la URSS, agravada por la guerra en Afganistán y la carrera armamentista, y magnificada por la catástrofe de la central nuclear de Chernóbil, Gorbachov se enfrentó a un sistema productivo claramente incapaz de satisfacer las necesidades básicas de los habitantes de la URSS. Por ello planteó la perestroika, o sea la transformación de la estructura productiva.

La apertura y transparencia del glasnost que luego estableció Gorbachov para fortalecer esa reestructuración productiva mediante la descentralización de las empresas estatales dio campo a la discusión, y con el debate se revelaron las debilidades económicas y los costos morales del comunismo.

El resultado fue que después de la liberación pacífica de las naciones subyugadas tras la cortina de hierro, vino el colapso y la desintegración de la propia URSS.

Se estableció en Rusia una democracia frágil. Ya en el primer semestre de 1991 – antes de la desintegración de la URSS, pero después de la liberación de las naciones de Europa Oriental – señalé en “La Caída del Mito” (publicado en el libro ¿Sobrevivirá el Marxismo? editado por Rafael Angel Herra) lo siguiente:
“Más difícil es aún el camino para los soviéticos que tendrán que construir su primera libertad. Ya a mediados del siglo XIX un viajero francés había señalado que, cuando Rusia recobrase la libertad de hablar, se vería en estado de tal confusión que parecerían haber vuelto los tiempos de la Torre de Babel. Objetivamente la apertura a la crítica provocada por Gorbachov ha permitido la ‘revolución’ de Europa Central, independientemente de cuál haya sido su intención al proponer la perestroika. Por ello su importancia en la historia de la humanidad le dará especial relevancia al papel del Secretario General, hoy Presidente de la URSS, como figura descollante de la segunda mitad del siglo XX.”.

Lo que después ha pasado es harto conocido y lamentado. Costa Rica tiene una brillante historia en construcción de democracia. Sus cimientos se hunden en el siglo XIX, y están presentes desde la declaración de la independencia -que en este mes celebramos- con las diversas juntas que nos condujeron a la aprobación temprana y democrática del Pacto de Concordia, efectuada de acuerdo con las disposiciones de la Constitución de Cádiz. Luego juntas democráticas nos condujeron a constituirnos como Estado de la República Federal de Centro América. Más adelante arribamos a la declaración de la República y supieron nuestros valientes antepasados defender nuestra independencia en la heroica Campaña Nacional de 1856-1857. Costa Rica es hoy junto con Canadá y Uruguay una de las únicas tres democracias plenas en América, según la medición de The Economist.

Pero no es una democracia perfecta y en las últimas décadas su capacidad de desarrollo ha menguado considerablemente. Requerimos reformas institucionales urgentes para fortalecer nuestra democracia política, el estado de derecho y las relaciones entre los diversos grupos en nuestra sociedad.

Desde 1988 plantee una reforma constitucional para cambiar la forma de elegir diputados con lista nacional y por representaciones regionales que luego fue propuesta por la Junta de Notables convocada por la Presidenta Chinchilla y promovida luego por la asociación Poder Ciudadano encabezada por doña Abril Gordienko. Desde 2001 presenté una reforma constitucional para migrar a un sistema semi parlamentario y resolver la contradicción entre un sistema presidencialista y una realidad multipartidista.

Estas reformas trascendentales para evitar que nos estalle el sistema ni siquiera han merecido una discusión seria durante este siglo en la Asamblea Legislativa. En la academia y en la sociedad civil muy pocos se han interesado por el tema.

Lo ocurrido en Rusia muestra lo peligroso de dejar que se acumulen problemas de diseño institucional que no se resuelven.


Fecha de publicación: 5-Setiembre-2022

Fuente: diarioextra.com


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